Historia de una correa extensible

floc cabreado

Aquí me tenéis, cabreado como una mona

Aquí estoy, dándole al ctrl + alt+ supr y nada, el ordenador sigue colgado. Siempre me lo han dicho, “pásate a Linux que nunca se cuelga”. Pero nada oye, que aquí los jefes están emperrados con Windows y de ahí no hay quien los mueva. La foto es de hace un rato, me ha tocado reiniciar el ordenador para poder escribir esta entrada. No quiero dejar pasar la ocasión de decir que mi cara no hace justicia al cabreo que llevaba, pero tampoco me gusta nada de nada divagar, así que sigamos.

Hoy quería explicaros algo que me ha pasado esta mañana antes de que este maldito ordenador se quedara colgado, uf, me caliento. Como todas las mañanas he salido a pasear con mis amos. Ahora se ve que han adquirido una nueva correa, que ellos me dicen que la han comprado para mí, aunque yo se que es de otro perro cuyos amos no acabaron muy contentos con la misma. Pero bueno, yo pongo buena cara y todos contentos. El caso es que es una de esas correas extensibles. En un principio todo era bonito: yo me iba un poco para adelante, me podía esperar a oler cualquier piedra, planta, caca o, en definitiva, cualquier de esas cosas que son diferentes al suelo y me gustan, y todo era perfecto. Todo palabras bonitas y todo risas. Todo ha dado un vuelco cuando la Jefa (en adelante me referiré a mis amos como Jefe si es masculino y Jefa si es femenino, por eso de la propiedad intelectual y la protección de datos) me ha lanzado una especie de oliva que ha encontrado por la calle. Yo, lógico y haciendo lo que ella esperaba

correa extensible perros

La correa del mal

de mí, he corrido cual poseso tras la apetecible oliva. El caso es que en ese momento la correa la mantenía el Jefe, con tan mala suerte que en mi fastuoso esprint hacia la oliva la correa ha abrasado la piel de la Jefa, que se encontraba en el medio.

Pues nada, que la correa no tenía la culpa, la culpa ha sido mía. Claro, ¿he sido yo el que ha lanzado la oliva? ¿O acaso he construido yo una correa extensible con un material tan peligroso?

En fin, una anécdota más que contar a mis nietos. Por cierto, he puesto a la izquierda un formulario bastante sencillo para que os subscribáis y recibáis mis actualizaciones al mail. No seáis perros, es un momento. Un lametazo.

 

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