Maldito viento

Ola k ase.

Ola k ase.

Algunos ya estáis pensando, ‘vaya, que raro, Floc quejándose de algo’. Pues sí, soy un cascarrabias, pero es que lo mío con el viento es algo personal (llevo 15 minutos preguntándome si como perro debería sustituir ‘personal’ por ‘perruno’).

El caso es que estos últimos días hace un viento bastante fuerte. El Jefe anda por casa hablando con tecnicismos acerca de un “viento de mistral” o de “situación advectiva”. Lo que viene siendo un viento del copón.

Siempre me las he dado de ser un perro bastante listo, sin ir más lejos tengo un blog y, bueno, mi ortografía es bastante buena para formar parte de ese selecto grupo de la LOGSE. Además, que leo bastante a menudo y me he comido algunas hojas de la mejor literatura. Pues bien, mi mundo hoy se ha venido abajo.

El viernes hizo un día de perros. Lo de un día de perros no lo entiendo demasiado, a mi me pareció un día horrible, me hubiera quedado bien a gusto en casa, así que de perros nada. Pero sigamos.El viento arreciaba y salí de paseo vespertino. Lo hice apretando las orejas para que no se me levantaran sin obtener el resultado deseado, a la primera esquina ya las tenía del revés y con el maldito soplidito que atravesaba rápido martillo, estribo y yunque para dar de lleno con el tímpano. De repente, me quedé ojiplático: un montón de objetos vivos corrían por la acera como presas del pánico. Saqué mi instinto cazador y los perseguí todos y cada uno, hojas, bolsas de plástico y otras basuras que pueblan la calle. En algunas ocasiones con éxito me llevaba a la boca una hoja de morera y otras se me escapaban vivas. Me encanta perseguir todo tipo de objetos animados, tanto que mi cabeza no pensó que era el dichoso viento el que lo movía todo. Yo, el perro intelectual, engañado como un tonto por el viento. No sólo se mete en mis orejas, sino que además me ha humillado. Podía ver como otros perros se jactaban de mí, señalándome. [No puedo seguir]

Sí, ya me he dado cuenta, a estas hojas las mueve el viento.

Sí, ya me he dado cuenta, a estas hojas las mueve el viento.

Pero bueno, de todo se aprende. Hoy he vuelto a salir y hacía un poco de viento. Lo he ignorado con suma elegancia y he continuado mi camino obviando las hojas y papeles que se movían alocados. Por obviar he obviado hasta un trozo de pan que había en el suelo. Ya se la devolveré  al viento, ya. Hoy no hay lametazos. Un lametazo.

 

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 4.0/5 (5 votes cast)